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El Llobregat se aferra a la vida

16/11/2004Un río para los ciudadanos: el proyecto plantea un uso público petro controlado del espacio fluvial

El informe de los técnicos del Área Metropolitana advierte que no todo el río debería ser accesible por ambas márgenes

La recuperación ambiental y para uso ciudadano del Llobregat todavía es posible. El río y su entorno, trinchado por la coincidencia en un mismo territorio de un gran número de infraestructuras, esperan una urgente inyección de dinero y de sentido común por parte de las administraciones públicas para invertir un proceso histórico de lenta agonía. La base teórica para esta recuperación ya existe.Ainstancias de los alcaldes del Baix Llobregat, la Mancomunitat de Municipis de l´Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) definió un proyecto marco que esboza las actuaciones que efectuar y apunta la inversión necesaria -cerca de 170 millones de euros- para poner en condiciones un tramo de 50 kilómetros de río, desde el puente del aéreo de Montserrat hasta el mar, que afecta a 20 municipios y a un total de 1.600 hectáreas de espacio fluvial.

El estudio, en el que ha intervenido un grupo de expertos de la talla de los ecólogos Ramon Folch y Francesc Xavier Mayor; el biólogo Francesc Giró; el historiador Isidre Pastor; el ingeniero Francesc Carbonell, o el geólogo Jordi Pujades, ha sido elaborado por los arquitectos Fidel Vázquez Alarcón y Ramón Vázquez López bajo la supervisión del gerente y del director de servicios del AMB, Jaume Vendrell y Ramon Torra, respectivamente. El trabajo ha sido puesto por los alcaldes del Baix Llobregat a disposición de la Generalitat y del Estado con el deseo de que apliquen las medidas incluidas en él y las financien adecuadamente. Con este propósito firmaron el pasado 17 de septiembre un manifiesto en el que, además, los alcaldes recuerdan a ambas administraciones compromisos anteriores de regeneración del Llobregat.

Los autores del proyecto contemplan la recuperación del Llobregat de una forma distinta a la experiencia que empieza ya a dar sus primeros frutos en el Besòs, un río más corto, más torrencial, más urbano, distinto. En el Llobregat no pueden aplicarse idénticos criterios. "Más que partir de la idea de crear parques y de recobrar el uso lúdico, lo que hay que hacer es comenzar a ayudar al río para que sea él mismo el que haga su proceso de recuperación, racionalizando, por ejemplo, el paso de los servicios o tomando medidas para corregir su comportamiento, que se está convirtiendo más en el de un mero conducto hidráulico que en el de un recurso hidrológico", señalan los responsables del estudio.

Uno de los objetivos generales del proyecto es que cada nueva infraestructura trazada no sólo estructure un poco más el territorio y sus valores naturales, sino que contribuya a lograr mejoras ambientales. En ese sentido, el estudio tiene en cuenta 19 obras ya ejecutadas y otras 42 previstas, algunas del impacto del Cuarto Cinturón y, sobre todo, del AVE, que afecta a más de 700 hectáreas.

El proyecto propone dos acciones previas: la aprobación de un Plan Especial del Espacio Fluvial del Llobregat -obligaría a modificar el Plan General Metropolitano- y la creación de un Consorcio con participación de las administraciones que intervienen en el río y las empresas de servicios. Se plantean posteriormente tres líneas de actuación. La primera, imprescindible para abordar las dos restantes, es la "recuperación desde el cauce del río", un espacio longitudinal en ambas márgenes competencia de la Agència Catalana de l´Aigua. La segunda, la "recuperación desde las unidades de interés", consistente en actuaciones en un conjunto de espacios discontinuos entre la zona periurbana y el cauce, una competencia de la administración local.Yla tercera, la "recuperación desde la accesibilidad", caminos longitudinales, embriones de futuros paseos de ribera, que permitan el control de los servicios e infraestructuras, y el rescate de caminos transversales que permitan el acceso al río desde los municipios, los medios de transporte y el resto del territorio. A todo ello hay que unir el mantenimiento de las actuales unidades de interés agrario.

El proyecto entra después en una mayor concreción de las acciones a desarrollar. Así, propone "mantener o incrementar el espacio de libertad del curso ordinario", fijando una franja a cada lado del lecho del río en la que "no se debería hacer nada extraño a la dinámica fluvial" y alejando de este espacio los servicios y las actividades agrícolas, forestales y de pastoreo para dejar libre la terraza de inundación. Se reclaman medidas para limitar la afectación de las nuevas actuaciones urbanísticas y el establecimientos de condiciones al paso de infraestructuras, como la construcción de corredores de servicios alternativos por fuera de la zona del sistema hídrico. Se trata de que las infraestructuras se adapten al río y cedan unas contraprestaciones, como ya ha sucedido en la definición del paso del AVE por el meandro de Sant Joan Despí.

La recuperación ambiental no va tanto en la dirección de crear nuevos espacios públicos urbanos, ni en la de resucitar el río y su vegetación tal y como era en el siglo XIX, sino en la de consolidar los valores naturales que han perdurado y lograr que evolucionen por sí mismos, con el mínimo mantenimiento.

Una parte importante del proyecto es la que apunta cómo mejorar el funcionamiento hidrológico. Habría que rebajar las pendientes para disminuir el efecto de las crecidas y propiciar la revegetación de las márgenes, evitar la canalización del curso del río y restablecer la sinuosidad del cauce. Una vez obtenida una llanura de inundación amplia, el río recobra cierta libertad de movimientos y los meandros pueden aparecer de forma natural. Este proceso puede "ayudarse" artificialmente -fotos aéreas o mapas antiguos muestran el estado primitivo del cauce- aportando sedimentos que el propio río redistribuirá hasta formar una secuencia de rápidos y meandros y, en consecuencia, propiciar la aparición de diferentes hábitats.

Otras iniciativas sugeridas son las encaminadas a asegurar la interacción entre aguas superficiales y subterráneas, la mejora de la calidad del agua y la de la vegetación. En este aspecto se propone plantar especies de crecimiento rápido, hacer talas y desbroces selectivos, eliminar vertederos, establecer normativas sobre especies vegetales en proyectos de restauración paisajística, potenciar la flora autóctona e identificar las especies exóticas existentes -como la caña- y poner en marcha programas de erradicación. Sería conveniente crear zonas húmedas conectadas con el cauce del río y cuidar no sólo los bosques, sino también malezas, zarzales, prados y juncales para disponer así de diversos hábitats y de una fauna variada.

Otro punto a considerar es la integración del patrimonio cultural en la recuperación ambiental, preservando por ejemplo el patrimonio arqueológico fluvial, como los canales históricos, y reconvirtiendo edificios existentes en equipamientos de uso público o terciario. El proyecto del AMB aboga por una "apropiación pública" pero controlada del río por los ciudadanos. "Hoy -afirman los autores- el espacio del río es un espacio residual entre el agua y el núcleo urbano. Hay que convertirlo en una fachada".Para ello habría que crear puertas o accesos estratégicos atractivos para el público que liberen del uso humano el resto del espacio y faciliten la presencia de fauna. No todo el río debería ser accesible desde las dos riberas.

Los técnicos estiman que materializar el proyecto costaría 168,79 millones de euros. La pelota está en manos del Estado y de la Generalitat. Medi Ambient ya ha anunciado que priorizará la restauración y mejora ambiental de las márgenes del Llobregat desde el Pont del Diable, en Martorell, hasta la desembocadura, 30 kilómetros afectados en losúltimos años por la A-2 y el AVE. El departamento que dirige Salvador Milà plantea que, para iniciar las mejoras, se necesitarán unos 27 millones de euros, para los que se emplearán fondos europeos. Además, Medi Ambient negocia con el Ministerio de Fomento que se hagan efectivas en el espacio afectado por el AVE las previsiones del convenio firmado en octubre del 2001.

Artículo de: RAMON SUÑÉ. RAÚL MONTILLA.
Publicado por: La Vanguardia Edición Digital: 14/11/2004



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