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NOTÍCIES  

La casa procura y los Magarola

16/01/2006Una vez instalada, fue construida la capilla; más tarde, probablemente en la otra fecha que mentaban algunas fuentes, 1564, se amplió el edificio y se ornamentó el tímpano de la puerta según el gusto barroco. El relieve semicircular cincelado en piedra representa a la Moreneta con el Niño en medio del característico bosque de picos serrados, rematado todo por el Padre Eterno con los brazos extendidos; el conjunto lo flanquean dos angelitos músicos. Más adelante, el señor Magarola que pasó a ser propietario de la casa procura se limitó a añadir su blasón. La capilla fue enriquecida en el siglo XVIII con un altar barroco e imágenes de la Virgen de Montserrat, san José, san Juan y san Miguel Arcángel.

En fecha no precisada, los monjes se trasladaron a Sant Pau del Camp y vendieron la propiedad a los carmelitas calzados, pero el cabildo catedralicio, al no haberle pedido el exigible permiso, decidió anular la compraventa; debido a ello la casa procura pasó entonces a Joan de Cardona, ayo de Felipe II.

Magarola fue el siguiente propietario. Reformó entonces la casa y le dio apariencia señorial, manteniendo incorporada la capilla, que permaneció abierta al culto: cada día era rezado el rosario, mientras que la Natividad de la Virgen, el 8 de septiembre, se festejaba con solemnidad, precedida de novena. No era ésta la única devoción. Yes que un buen día comenzó a ganar crédito el pábulo de que convenía a los recién casados rendirle visita. De ahí que cuantas mujeres que por allí desfilaban, fueran aún novias o ya esposas, se enrollaran la cuerda de la campana, rito que aseguraba, al decir de la leyenda urbana, la felicidad conyugal; otro proceder consistía en tirar ella de la cuerda para que sonaran las campanadas, lo que acarreaba como efecto un vástago por cada toque.

Al estallar en 1835 la revuelta en la festividad de Sant Jaume, sufrió la quema de los archivos y de la imagen; el incendió no afectó a la casa. La capilla fue clausurada, y al cabo de un decenio fue reabierta.

La suerte de la capilla, empero, seguía ligada al destino de los Magarola; buena prueba de ello fue que, al sufrir tal familia en 1868 y por segunda vez en poco tiempo una crisis económica, no sólo fue cerrada definitivamente, sino que, con ocasión de haber sido abierto entonces el contiguo pasaje Magarola, el tímpano escultórico fue desplazado allí, donde permanece. El espacio de la capilla fue alquilado; primero se convirtió en un simple obrador y después en un establecimiento comercial, que con oportunismo puso este rótulo desvergonzado: Tocinería de Montserrat.

Publicat a: La Vanguardia Edició Digital (14/01/2006)

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