Ajuntament de Monistrol de Montserrat

Diumenge, 23 d'Abril de 2017
Dades meteorològiques     
Màxima -ºC   Mínima -ºC   Informació meteorològica
Cercador Accessibilitat Mapa web Adreces Contacte
Vista general


Oficines Municipals

Horari d'atenció al públic:
De dilluns a divendres de 8h a 15h
Els dijous de 16,30h a 19,30h
Del 15 de juny al 15 de setembre:
de dilluns a divendres de 8h a 14h (Horari d'estiu).

Pl. de la Font Gran, 2
08691 Monistrol de Montserrat

T. 93 835 00 11
F. 93 828 41 63
NOTÍCIES  

El abad de la montaña

14/01/2008La niebla, ese elemento escenográfico que siempre contribuye a mejorar cualquier historia, asciende por la montaña y esa imagen siempre remite a Wagner. Y a Goethe. Y, a algunos, nos devuelve al primer colegio, a una infancia de cámaras fotográficas Woilander, autocares mareados, bocadillos de tortilla y cantimplora.

Un lugar único

Pasear la montaña de Montserrat con el abad Josep Maria Soler es un privilegio. Los lectores de El PERIÓDICO decidieron que la primera maravilla de Catalunya es la montaña de Montserrat y el abad aceptó que recorriéramos junto a él parte de la misma. "En Catalunya hay muchas maravillas, pero debo reconocer que Montserrat ofrece un conjunto armónico en el que intervienen el parque natural, el santuario mariano y el monasterio con su aportación cultural a través del museo, la biblioteca, la escolanía, la editorial, etcétera. Y todo eso convierte a Montserrat en un lugar único."

Un grupo de jóvenes rusos se disponen a entrar en la basílica. Alguien pregunta qué es un exvoto y dos parejas de bolivianos se toman fotos. Algunos turistas o peregrinos catalanes reconocen al abad Josep Maria Soler y yo le pregunto si en estos tiempos abunda más el turista que el peregrino. "El ser humano es peregrino del Absoluto a sabiendas o no. La búsqueda de la felicidad, de la plenitud existencial, de la inmortalidad, nos hace espiritualmente peregrinos." El abad domina el arte de la prudencia, es decir, que sin dejar de ser prudente sabe ser, también, espontáneo, decidido. Y esta es virtud que no se prodiga en las alturas eclesiásticas.

Quizá se deba a su peinado de colegial aplicado, pero los años parecen pasar más para algunos que para este benedictino, afable e informado, que suele decir que vive entre el desierto y la plaza del mercado. Pese a esa ubicación metafórica, el abad opina que tanto la montaña como la mar ejercen un fuerte atractivo sobre el ser humano. "Las montañas tienen relieve, altura, grandiosidad, belleza de formas. El mar tiene profundidad y un horizonte extenso. Ambos tienen en común que ofrecen retos que invitan a la superación de las dificultades, al combate interior y, en cierto sentido, a la contemplación sosegada. A la luz de la Biblia, tanto el mar como la montaña son lugares epifánicos, de manifestación de Dios."
Boj y romero. Y búhos, tordos, mirlos, halcones, ardillas, zorras. No abunda actualmente el agua. Situada casi en el centro de Catalunya, la montaña de Montserrat es de origen sedimentario. El conglomerado, elemento principial y casi único que configura la parte más alta y característica de la montaña, está compuesto por guijarros aglutinados por un cemento natural muy resistente. La cima más alta de la montaña de Montserrat, Sant Jeroni, mide 1.224 metros y el monasterio está situado a 723 metros sobre el nivel del Mediterráneo.

Se nos cruzan cuatro jóvenes escaladores. Escalar es, para el abad, una experiencia intensa que ayuda a concentrase en uno mismo, a utilizar coordinadamente los recursos personales y que exige la colaboración y ayuda de los compañeros de escalada. Cuando se llega a la cima, eso dice, se pueden contemplar grandes paisajes y es entonces cuando aflora la satisfacción por el recorrido hecho. "Se trata de algo que tiene una dimensión deportiva, pero también de vivencia interior."

Amplios horizontes

El abad de Montserrat tiene dos peñas favoritas. Una está situada en el camino del cementerio de la abadía, en el recinto privado del monasterio, que da al valle del Llobregat y mira a los Pirineos. La otra está en la zona de la ermita de Sant Joan y desde la misma se puede contemplar una gran panorámica de poniente, con horizontes amplios y alternancia de valles y montañas. Las dos son peñas de fácil acceso, es decir, que permiten sentarse, leer, reflexionar, orar. No son peñas para ser escaladas.

La niebla, según el abad Soler, forma parte del encanto de Montserrat. A veces, parece como si retozara con la montaña. "Cuando es muy fina y deja pasar la luz, parece una noche transparente. En otras ocasiones es muy densa y todo parece oscuro, misterioso. Para mí, la niebla es una invitación a la esperanza, a la paciencia; aunque no se vean, la luz, el firmamento y la anchura del paisaje están ahí y aparecerán más tarde o más temprano." Para el cristiano, formado en la Biblia, la niebla es, según el abad, una analogía de lafe. "Vela y revela, esconde e ilumina al mismo tiempo."

Es en la tormenta cuando todo suena y se estremece en Montserrat. "Aquí, las tormentas son impresionantes. Los truenos retumban entre las rocas y los rayos caen sobre ellas con toda su fuerza. Me recuerdan el salmo 28. En él se habla de la gloria y la trascendencia de Dios. Su voz es potente como un trueno y luminosa como un rayo, pero él, en su ternura, domina la tempestad, impone la calma y ofrece la paz."

El Montserrat propio

Fue Goethe quien, impresionado por lo que su amigo Humboldt le había contado de Montserrat, escribió: "El hombre no encontrará en ningún sitio su reposo sino en su propio Montserrat." Y, sin embargo, la montaña de Montserrat, sobre todo al atardecer, tiene algo de inquietante. "Solo para quienes la visitan o se adentran en ella por primera vez. Es a causa de la majestuosidad de sus formas, de lo escarpado de sus caminos, de la niebla que la envuelve. La montaña tiene algo de severo, de desafiante, pero también tiene sus parajes acogedores, suaves. Todo ello es una invitación a la reflexión, a entrar en uno mismo y a abrirse a vastos horizontes."

El sol ha acabado venciendo a la niebla. Quizá es, pues, el momento oportuno para preguntarle al abad Soler cómo se ve Catalunya desde aquí, desde Montserrat. "Se ve en su realidad, que es rica y compleja. Con su fuerza emprendedora que procura afrontar los retos del presente. Se ve con la capacidad suficiente para hacerlo. Se ven algunos sectores, bastantes numerosos, descontentos. Se ve preocupación por la economía, por el desarrollo del Estatut, por los problemas del transporte, por la calidad de la educación, por las personas que viven en la marginación, por los valores en el trabajo, en la familia, en la convivencia cívica, etcétera."

Nos detenemos, pero el abad Soler, vigía y escuchante privilegiado, también oye en Montserrat muchas más cosas de Catalunya. "Se oyen interrogantes sobre su futuro, sobre cuál será su identidad dentro de unos años, sobre cómo integrar la inmigración, etcétera. Se siente el deseo de solidaridad por parte de muchos para ayudar a los que están en las zonas de pobreza y de marginación. La lista sería larga, con aspectos positivos y negativos. Pero creo que no hay que dejarse llevar por el pesimismo ante el futuro."

Mientras seguimos ascendiendo y el atuendo invernal parece que sobre, pienso en los ermitaños Estanislau Maria Llopart y Basili Maria Girbau, quienes durante muchos años habitaron en soledad la ermita de la Santa Creu. El barbado Basili, que, según el abad Soler, era un monje benedictino con un carisma muy especial, acostumbraba a repetir lo que sigue: "Vivir. De eso se trata. Vivir. Ni filosofar ni grandes discursos. Vivir. Estás aquí. ¿Qué más quieres? ¿Qué importa el ayer y el mañana? Si tienes lo indispensable no necesitas nada más."

El abad Soler cree que la aportación de Montserrat ha sido más importante en la música que en la literatura. "Respetando a aquellos que celebran y distinguen el Llibre Vermell, creo que son superiores los grandes maestros de la Escolanía de los siglos XVII y XVIII. Hablo de Cecerols, Casanovas, Viola, Benet Julià, Miguel López, etcétera. Fueron grandes compositores y estaban muy bien informados sobre la música que se hacía en sus tiempos en Europa. Entre los más recientes, destaca, sobre todo, el padre Irineu Segarra."

Si se le pregunta al abad Soler por lo no creyentes, sonríe y cuenta que pocos días después del famoso encierro de intelectuales en Montserrat, a causa del llamado Proceso de Burgos, el abad Cassià M. Just fue recibido por Pablo VI. Iba con un cierto temor, debido al eco internacional que había tenido el encierro y por lo que aquello podía suponer en la relación de la Iglesia con el régimen franquista. Pero el Papa le dijo: "Ricevete tutti." (Recibid a todo el mundo). "Esta es la divisa de nuestra comunidad, por lo menos a lo largo del siglo XX y hasta el momento actual. Una divisa que está contenida, con otras palabras, en la Regla de san Benito, que es la síntesis de la sabiduría espiritual que nos guía como monjes. Todo ser humano tiene su dignidad inviolable y hay que acogerlo como tal, sea creyente o no. Nos tomamos muy en serio la realidad de los no creyentes y la confrontamos con nuestra realidad de hombres de fe."

Cuando se le pregunta qué autor o autores han sabido describir mejor la montaña de Montserrat, se detiene. "No es una pregunta fácil. Entre todos los autores que se podrían citar, me quedo con un clásico: Jacint Verdaguer. Y me quedo con él, a pesar de la imaginería que utiliza, que es la propia de su época. No obstante, creo que penetra en el sentido profundo de lo que es realmente Montserrat."

La montaña --y Montserrat no es una excepción-- también suele atraer a visionarios de todo pelaje. "Es verdad. La ventaja que tenemos es que, debido a los casi mil años de historia ininterrumpida del monasterio, si determinados visionarios entran en contacto con alguno de nuestros monjes, estos pueden ayudarles a que vuelvan a tocar con los pies en el suelo. Incluso se les puede proponer alguna terapia."

Dos panorámicas

La vida sana y regulada se pone en evidencia cuando se intentan ciertas alturas, aunque sean muy discretas. Mientras nos detenemos para que yo recupere fondo y deje de soplar, le pido al abad Soler que seleccione dos panorámicas de la montaña de Montserrat. "Pronunciarme puede tener sus inconvenientes, respecto a los cuatro municipios que tienen territorio en la montaña y que constituyen los cuatro portales del parque natural. Pero me arriesgo y le propongo dos panorámicas. Una, abarca el conjunto de la sierra montserratina. Para contemplarla hay que situarse en algún punto del Bages, preferiblemente cerca de Manresa. Y la otra es la que muestra el fondo rocoso que cierra el recinto del santuario y el monasterio. En este caso hay que situarse en la zona de Sant Miquel de la misma montaña."

Mientras regresamos a la abadía le pregunto al abad Soler si la montaña hace al monasterio. "Sí, evidentemente. Montserrat, incluso teniendo el santuario mariano y la escolanía, no sería lo mismo ubicado en una llanura o en una ciudad. De alguna manera la montaña nos configura en muchos aspectos."

Publicat: El Periódico (13/01/2008)


  tancar històric  

Diputació de Barcelona